Alejandro por allá, en el fondo del aula, concentradísimo, hilvana unos retazos de tela siguiendo las líneas marcadas con tiza. Angi revisa unos diseños en una carpeta, como de clases, pero con moldes. Más acá, Valentina, la que más sabe de costura, está atenta a prestar su ayuda, como a enhebrar una aguja, algo que "cuesta un montón", según dice. No se trata de un grupo de costureras y sastres. Son estudiantes de 5to año de la Escuela Bialik (4 de Enero 2539), comprometidos con un proyecto ecológico y de aprendizaje.




































