En la primera mitad del siglo XX la ciudad de Santa Fe había en el público santafesino una constante predisposición a participar activamente de las actividades culturales. Referentes de distintas ramas del arte eran recibidos efusivamente no solo por las personas vinculadas directamente con tales disciplinas, sino por una población curiosa e interesada por las diversas expresiones. En este mismo espacio se hizo referencia, por ejemplo, los conciertos ejecutados por el pianista Arthur Rubinstein, la exitosa conferencia que brindó la poetisa Gabriela Mistral y la muestra artística que abrió el pintor porteño Benito Quinquela Martín.



































