A través de sus escritos, Bukowski colocó un escalpelo al ser humano y a sus luchas internas y externas, sobre todo aquellas propias de la sociedad moderna. Sus personajes son antiheroicos y afrontan como pueden la alienación, la monotonía y la búsqueda de sentido en un mundo adverso. “Hay cosas peores que estar solo, pero a menudo toma décadas darse cuenta de ello. Y, más a menudo, cuando esto ocurre es demasiado tarde y no hay nada peor que un demasiado tarde. Le puse el seguro a la puerta del auto y al levantar la mirada vi a este tipo caminando hacia mí se parecía a Peter mi viejo amigo pero no era Peter, era un hombre demacrado en jeans y camisa azul de trabajo y me dijo: “Oye, mi esposa y yo necesitamos algo para comer, morimos de hambre”. Miré detrás de él y ahí estaba su mujer que me miró con ojos a punto de lágrimas. Le di un billete de cinco. “¡Te amo, hombre!”, gritó, “No me lo gastaré en bebida”. “¿Por qué no?”, le contesté, “Es lo que yo haría”, escribió.