Cuando hace un año se mudaron a Estados Unidos, el príncipe Harry y Meghan Markle salieron de debajo del paraguas de la reina Isabel II para guarecerse bajo la sombrilla de amigos poderosos como Oprah Winfrey, los Clinton, o los Obama. Este último matrimonio, sin embargo, parece que ya no se encuentra entre los apoyos con los que cuentan los duques de Sussex en su nuevo país de residencia, o al menos eso publica hoy el diario The Telegraph a raíz de la fiesta de cumpleaños de Barack Obama.
































