Calculo que el hacerte un poco más profesional te responsabiliza, y eso hace que tengas en mente que tenés que estar en marcha siempre. Tuve mis altibajos mentales de cansarme, de decir “no puedo más” pero es más físico, por ahí cuando te duele todo y decís “¿por qué tanto esfuerzo?”, porque no todo es color de rosa. Una vez fuimos a tocar a Uruguay, todo en un día y medio: viajamos, hicimos notas, tocamos. Fuimos en un barquito y después en un micro de tres horas; un hotel que se venía abajo, la pieza no tenía ventanas. A las cinco de la mañana tomamos el micro de vuelta para tomar el barquito. Volví a mi casa al otro día a las cuatro de la tarde todo sin dormir porque se atrasa el micro, esperás el barquito una hora al sol.