Esa dinámica de trabajo, sin dudas, superó las expectativas de Arroyito dúo. “Si bien sabíamos que, en este contexto, era imposible grabar un disco en su forma tradicional, pudimos realizarlo grabando y trabajando a distancia. Con Mario Galván, nuestro productor musical, tuvimos un aprendizaje inmenso. Fueron y vinieron muchos archivos en el armado de las maquetas, y luego ya con los arreglos listos, se los enviamos a los músicos para que pudieran replicarlo en el estudio. En la última etapa de las tomas, enviamos el material a César Silva, quien se ocupó de la mezcla y masterización en Buenos Aires. Siempre con la misma lógica de trabajo, ida y vuelta de indicaciones y pensamientos con respecto a lo que estaba sonando”, puntualizaron los músicos.