Charly no siempre sintió admiración por el vocalista de Soda Stereo. Al principio no le gustaba su “estética”, pero después reconoció su gran inteligencia y comenzó a tomarle cariño. Su muerte, el 4 de septiembre de 2014, lo dejó en shock, pero se acercó a la Legislatura porteña para darle el último adiós. “Estoy un poco contento, si se puede decir, por el reconocimiento que le da la gente a este gran músico; creo que se ha reconocido a un verdadero arquitecto de la música”, atinó a decir al salir del lugar y ver la cantidad de fans que fueron a despedirlo.