Si Howard Hawks, el creador de westerns como “Río rojo” y “El Dorado” es considerado, según el crítico Kim Newman, “el gran cronista de las búsquedas masculinas”, a Pedro Almodóvar le corresponde la misma descripción, pero respecto a lo femenino. Es que desde “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980) el español es el que mejor logró expresar desde ese medio la amplitud y variedad que se engloban bajo el concepto de “mujer”. Si la Real Academia Española la define como “persona del sexo femenino” y referencia a este último término como “propio de la mujer o que posee características atribuidas a ella”, Almodóvar expande la mirada, destruye estereotipos y utiliza la magia del cine para mostrar mundos donde sus habitantes intentan, con escaso éxito pero indeclinable dignidad, “encontrar la salida de este gris laberinto”.




































