Hacia 2008, la carrera de Mickey Rourke estaba paralizada. Había sido, en los 80, una de las figuras más descollantes del cine norteamericano. Películas como “Diner”, “La ley de la calle” (dónde Francis Ford Coppola le otorgó el icónico papel de “el joven de la moto”), “Manhattan Sur”, “9 semanas y media” (donde interpretó a un misterioso broker de Wall Street), “Corazón satánico” (donde entabló un duelo actoral con Robert De Niro) y la interesantísima “Johnny Handsome”, de Walter Hill habían hecho de él una estrella de gran carisma.

































