Hollywood parece haber encontrado un filón valioso para explotar en los últimos años: el de las vidas de músicos conocidos. Estas historias, a veces tortuosas y oscuras, otras luminosas e inspiradoras, tienen un aspecto en común y es que nunca dejan indiferente al espectador. Sea por el carisma de los actores (como en “Rocketman”, donde Taron Egerton realiza una descomunal interpretación de Elton John) o por la penetración popular de ciertos repertorios (algo que ocurre en “Bohemian Rhapsody”, en la cual las canciones de Queen y la reconstrucción de momentos legendarios del grupo funcionan como hilo conductor), lo cierto es que el público y la crítica responden, en general, favorablemente.



































