“Cinema Paradiso” está henchida de metáforas, desde aquella del inicio donde un tejido se deshace hasta el proyeccionista que se queda ciego. Pero la más potente es la que muestra, sobre el final, al edificio del cine en ruinas, a punto de ser demolido. Esa misma sala que logró sobrevivir a un incendio, es incapaz de sobrevivir ante el (aparente) progreso de la televisión y las videocaseteras. Una forma de comprender el mundo descansará para siempre bajo sus escombros.


































