Con sólidas actuaciones y buen ritmo, el film de casi nueve minutos propone un momento de tensión en una reunión laboral para debatir en torno al manejo de una primicia, que se irá de las manos al punto de encontrar en un chivo expiatorio el punto de fuga sobre el problema de las cancelaciones que se realizan desde los medios y las redes sociales, que abre grietas hacia un extremo u otro.
































