Aunque muy pocas personas lo recuerdan, en el año 1971 un grupo de futbolistas argentinas viajó a México para representar a la Argentina por primera vez en un mundial. Tras las falsas promesas de un empresario, cuando llegaron a destino descubrieron que estaban solas, sin botines, sin camisetas y sin director técnico. A pesar de todos los contratiempos, a fuerza de goles y personalidad, las jugadoras se volvieron las favoritas del público mexicano, y conforman hoy una de las principales y olvidadas páginas de la historia del fútbol argentino, en que realizaron cuatro goles a los ingleses en el Estadio Azteca antes que Maradona.