-Esa pregunta parte de una premisa que no sé hasta qué punto es real o es comprobable: que el Juicio a las Juntas estaba efectivamente instalado en la memoria colectiva. Es muy probable que así sea, pero eso arroja es cierto misterio con respecto a lo que es la memoria colectiva. Lo que descubrí investigando un poco es que todas las personas con las que hablaba tenían la impresión de saber muchísimo más sobre el Juicio a las Juntas que lo que efectivamente sabían. Había una especie de presunción de que era un hecho por todos conocido. Pero cuando uno se metía con algunas preguntas muy simples, como cuál es la diferencia entre el juicio y la Conadep, la gente tendía, por ejemplo, a homologar las dos cosas, como si fueran lo mismo. Y cuando uno les preguntaba otra cosa simple como las condenas del juicio, tampoco lo sabían con certeza. Incluso hubo personas muy conocidas del mundo del cine que me llegaron a decir que el juicio había terminado sin condena alguna. Había muchísima más memoria de las leyes de impunidad, del punto final y la obediencia debida que del juicio en sí. Eso implicaba, por un lado, que la película tenía que tener un didactismo, si se quiere, a pesar suyo. Es decir, que tenía que ocuparse de informar a personas que no recordaban del todo como había sido. Y, al mismo tiempo, tenía que refutar ese mismo didactismo para que no fuese solo una película didáctica. Eso implicaba una dificultad anexa, había que explicar y al mismo tiempo refutar esa misma explicación. Había un tercer desafío, que era que no solo la gente creía que sabía, sino que estaba muy empeñada en demostrar que lo que creía saber era cierto. Eso es lo que se vio en las reacciones que hubo: un montón de gente que cree saber mucho más sobre el juicio que lo que sabemos quienes estuvimos trabajando sobre eso. La responsabilidad era hacer algo que se pareciera un poco al cine, es decir que no estuviese determinado por miradas o pensamientos que no tenían necesariamente que ver con el cine. Creo que, en algún punto, la película logró eso. Veo la película y veo un objeto cinematográfico. Pero, efectivamente, no lo logró en términos generales. La película claramente se convirtió en algo que va mucho más allá del cine, que interpela y que hace, por ejemplo, que en este debate en el que vamos a participar en Santa Fe haya personas que no son del cine que hablarán de la película. El gran desafío es trabajar con algo que todo el tiempo está yendo hacia afuera del cine e instalándose en ese terreno tan poco conocido para quienes no formamos parte de él que es el debate público.