Aunque fue un taquillazo en 2000, la película “Gladiador” no era completamente original. Los atentos seguidores de Stanley Kubrick (entre los cuales se cuenta el autor de estas líneas) no pudieron evitar, al visionar la película, recordar “Espartaco”. Esta película, estrenada en 1960, fue el canto de cisne para el peplum, un subgénero popular en la década de 1950 que se centraba en historias ambientadas en la antigüedad clásica. En “Espartaco,” la interpretación de Kirk Douglas describe las tribulaciones de un esclavo que, convertido en gladiador, lidera una revuelta contra el todopoderoso imperio romano. Es imposible no ver en los pliegues de esa figura arquetípica los rasgos principales de Máximo Décimo Meridio, el protagonista de “Gladiador,” también traicionado, encarcelado y redimido.
































