En un libro publicado hace 30 años en México, “Cuerpo cristiano”, Daniel halla la fuente de un eco. Allí se planteaba la intención de los jesuitas de evangelizar a los guaraníes. El obstáculo contra el que se enfrentaron es que no tenían equivalentes lingüísticos. “Los jesuitas contratan un grupo de actores españoles -en realidad, son delincuentes y ladrones- para que representen la crucifixión”, continúa Guebel. “Los indios atraviesan el escenario y crucifican a los jesuitas. En el fondo, no es más que una versión del cuento de Borges, ‘El evangelio según Marcos’, que a su vez no es más que una versión de ‘La gallina degollada’ de Quiroga. Larga resonancia tienen las palabras”.