El escritor Daniel Rafalovich presentará su libro “Teatro de sombras, poemas dispersos”, publicado por Ediciones Ramos Generales. La actividad será este jueves 22 desde las 19, en El Solar de las Artes (9 de Julio 2955). La presentación estará a del editor del libro, Walter Operto; luego el autor dialogará sobre su libro y el quehacer poético junto a Cecilia Santa María. Las reservas de mesas se pueden hacer al 342 4861370.
“En la oscuridad nombra a la dictadura ‘la noche como una curva eterna’, pero también ilumina, nos consuela con presencias queridas y vino, con ‘la esperanza de la golondrina terminando agosto’”, dice la poeta Ohuanta Salazar sobre el autor. Foto: Gentileza Ediciones Ramos GeneralesSobra la obra
La poeta tucumana-jujeña Ohuanta Salazar escribió para la contratapa del libro: “En ‘Teatro de sombras’, Daniel Rafalovich nos lleva a otros tiempos y espacios.
Desde el lenguaje, no coloquial, busca la belleza de lo cotidiano.
Como la luz con su correspondiente sombra, lo onírico y la vigilia se mezclan. Lo surrealista y lo real se entrelazan. Nombra a Lewis Carroll, a Gourmelino a Quiroga.
En la oscuridad nombra a la dictadura ‘la noche como una curva eterna’, pero también ilumina, nos consuela con presencias queridas y vino, con ‘la esperanza de la golondrina terminando agosto’”.
Escribe el historiador Fabián Herrero en el prólogo: “El libro del poeta Daniel Rafalovich reúne un conjunto de poemas que bien pueden encaminarse por senderos de sentido diferentes. Hay uno en particular que quisiera recorrer aquí. Un largo y hermoso hilo rojo que evoca una serie de vocablos. Como en las aguas de un río (el Salado, por ejemplo), uno lleva a otro: sueños, esperanza, cuidados, reparo, amenaza, peligro. Vocablos que tienen la profundidad de la historia, la profundidad de una vida.
Sueño y esperanza. Sobre ellos, el poeta Rafalovich construye un mundo, su mundo. ‘He soñado mil veces/con un salto en el tiempo’. Así, rápidamente, aparece lo temporal que asoma, por lo demás, en varios poemas. No es casual y mucho menos inocente que el poeta haya cursado la carrera de historia. Y no lo es porque justamente esos sueños aparecen en sitios del pasado. Por eso, incluso los señala no solo en la historia más reciente sino más lejos, en la prehistoria, en el periodo medieval. Pero se vincula también con su preocupación por lo social, lo político. Y aquí el curso de lo que enuncia cambia abruptamente. Es como si quisiera señalar con el dedo lo que se quiere decir: ‘Sueños con enormes Palacios de Justicia,/entre pasillos selváticos’. Y luego, vuelve a afirmar, ‘También hubo casas desconocidas/en un conocido sur’. Esta imagen refuerza la lectura de otros poemas donde se recuerdan episodios cotidianos en la ciudad, la dictadura, por ejemplo.
Como se ve, se levanta un escenario donde se mezcla lo irreal con lo real, pero también allí se mezclan las tensiones: tensión de libertad por un lado: ‘Y un extraño recital poético/ en una suerte de burdel/ a cielo abierto./Y presencias queridas/amor y vino’. Y, por otro lado, tensiones de amenaza y peligro: ‘sed sexo caravanas/amenazas intangibles./ Y, claro, esa caída sin fin/(tan propia de los sueños)/que precede al momento/en que los ojos se abren al abismo’. (...)
El vocablo sueño, vuelve en otro poema. Pero ahora su sentido va en otra dirección. Y, digámoslo directamente, en algún punto desorienta, ya que su evocación es para negarlo. ‘No extraño ningún sueño:/ añoro el don exhausto./Las riendas, la legión,/esa palabra repetida’.
Algo pasó en ellos que queda en suspenso, aunque se digan, a medias, no hay duda, se dicen: ‘silencios prontuarios’, ‘claros viajes’, ‘ciertas nubes’, ‘y puntos suspensivos’. El sueño, en efecto, bien puede ser la situación del final de una vida. Como alguien que está rezando, el poeta se inclina, humilde, es el mendigo que pide algo de silencio en medio de las noches. Y, al final, todo se quema: ‘Mendigo los silencios/y las noches,/esas que habrán de volarme/algún día/hacia algún fuego’.
El sueño aparece también en el poema ‘Salem’. Aquí lo aparente es un contraste con lo que se sueña. En el aire flota una dicha, una calma. ‘Sonreía y su sonrisa/buscaba algún reparo’. En los sueños, por lo menos lo que ve el poeta, no hay fuegos de castigo, pero sí, una vez más, hay una caída y es infinita: ‘El espejo la arrullaba/en sueños sin hogueras/(Recuerdas: la espiral de los sueños/la caída infinita)’.
Entre fuegos, la esperanza vuelve. Vuelve, digamos, en otro poema. Sin darle importancia al dinero o la fama, el poeta busca algo simple, algo tibio. Un pájaro puede resultar entonces un buen punto de comparación: ‘Busco (siempre) la tibieza/la esperanza./No de fortunas/No de glorias marchitas/La tibieza del pan recién horneado/La esperanza de la golondrina/terminando Agosto’.
En ‘Cuidado’, aparece nuevamente, la amenaza y el miedo. Emergen como un rostro ¿El del poeta? ‘Cuidado/no te muevas/están llegando./Con su ropaje de tinieblas/su silencio pre-tormenta./Pura pólvora./Sólo sangre./No abras las ventanas/las sombras se agitan/los árboles delatan./No te muevas./No tiembles./Miedo-muerte./Vasta vida’.
El miedo, claro está, lleva a la muerte como núcleo sustancial de observación. Como afirma Joseph Brodsky, a propósito de la poesía de Eugenio Montale, ‘la muerte como tema siempre produce un autoretrato’. El caso de Rafalovich no escapa a esa lógica. Quizás con los ojos mirando hacia el cielo, siempre infinito, plantado en la tierra, el poeta puede reconocer los vocablos (sueños, esperanza, cuidados, reparo, amenaza, peligro) que tienen la profundidad de la historia, la profundidad de una vida”.
Sobre el autor
Daniel Rafalovich nació un 17 de octubre en la ciudad de Santa Fe, Argentina. En los años 70 aparecieron sus poemas en diversas publicaciones de las llamadas “subtes” o “alternativas” de Santa Fe y otras ciudades. En los 80 y 90 fue seleccionado para antologías que editó la Universidad Nacional del Litoral y algunos poemas anduvieron por diarios y revistas santafesinos y nacionales.
En la década del 80 cursó el Profesorado de Historia en la UNL. La llegada de Internet y las redes sociales han desparramado por ahí algunas otras cosas que escribió. Entre 2018-2019 salieron dos pequeños libros artesanales por Ediciones Arroyo.
Desde 2004-2005 administra la página de Facebook “Meta Poesía” en la que se difunden numerosos autores contemporáneos. Tuvo algunas experiencias en Radio Nacional de Santa Fe, algunas FM y durante un tiempo en radio por Internet.
Escribió, además, los textos de una obra teatral-musical representada en el Centro Cultural Provincial (hoy Paco Urondo). También textos humorísticos para radios y revistas. Es peronista desde la pubertad. Amante de la literatura, la música y el cine.