-Sí, y ha sido una suerte que el Certamen nos haya otorgado la libertad de poder elegir el tema, que se sabía que bien podía ser literario, o de las artes plásticas, o histórico, o político, o netamente psicosocial, como en este caso. Me ha dado la oportunidad de sumarle al trabajo algunas manifestaciones de denuncia que me debía a mí misma, y que atañen al sistema educativo, por ejemplo. Mis experiencias relatadas datan de más de 15 años y aunque las cosas han evolucionado mucho, la realidad es que siguen existiendo graves obstáculos a la inclusión. Pero a la vez, contradictoriamente, (y sólo en ciertos sectores sociales), hemos visto al Síndrome de Asperger convertirse, hace unos pocos años, hasta en una suerte de moda diagnóstica. Esto ha sido así a partir de la existencia de numerosas personalidades de la cultura y de la ciencia que han sido diagnosticadas con el Síndrome. Y creo que se debe al hecho de que se trata de un diagnóstico que preserva marcadamente la inteligencia, (porque exige que ésta sea de normal a más alta que la media) a lo cual se le suma, muchas veces, una buena porción de excentricismo.
Yo misma he encontrado páginas en internet publicando tests, obviamente sin ninguna seriedad, destinados a la autoevaluación de aquellos que manifestaban en las mismas páginas que querían “ser” Aspergers. El cine y la televisión han sido determinantes también. Todo el mundo conoce, por ejemplo, a Sheldon Cooper, ese personaje tan fascinante de la serie “The big bang Theory, que posee esta condición.