Es una de las villas más bonitas y mejor situadas de la Riviera Francesa, e incluso fue utilizada en varias escenas de una de las entregas de la saga 007, 'Nunca digas nunca jamás', cuando se rodó entre Niza y Mónaco en 1983. Tras una puerta que mantiene a salvo la propiedad de la vista de los curiosos y de los paparazzi, se encuentra la mansión de piedra, de estilo francés clásico. La villa dispone de cinco dormitorios, otros tantos baños y tres salones. También tiene un sótano, ascensor, bodega, un cuarto de lavandería y un piso completo para el personal de servicio sobre el garaje anexo.