Los años ‘80 fueron prolíficos en la gestación de películas destinadas al consumo masivo que hicieron de la mezcla de géneros una especie de método a seguir. Ejemplos de esto son “La hora del espanto”, que combinaba el terror vampírico con la comedia adolescente y “Un hombre lobo americano en Londres”, que hacía lo propio con el subgénero del horror licántropo y agregaba en la batidora la música de Creedence. También “Volver al futuro”, donde Robert Zemeckis lograba conectar con el público juvenil a través de una ingeniosa variante del cine de ciencia ficción, en su vertiente de los viajes en el tiempo. Y “Los cazadores del arca perdida”, en la cual Steven Spielberg utilizaba al personaje de Indiana Jones para reinventar, con espíritu cercano al cómic, las películas de aventuras que poblaron las pantallas en los ‘40 y ‘50.

































