Cuando Diego Maradona empezó a amasar su fortuna, los autos fueron parte de los gustos que siempre se quiso dar. De aquel Fiat 128 cero kilómetro con el que se metió en el mundo tuerca, pasando por la Ferrari negra y el mítico camión Scania con el que llegó a un entrenamiento de Boca, el 10 pasó por varias joyitas y al día de su muerte contaba con siete autos.


































