Tomados de la mano y emocionados por acercar una preparación por última vez, Dalmau y Barbarossa llevaron sus respectivos postres. Ella se inclinó por una natilla para homenajear a su madre, y él por una pavlova con curd de limón y frutos rojos. Y como era de esperar, las dos opciones satisficieron enormemente a los especialistas.

































