"Alicia Ghiragossian, un cometa, un sol, los buenos tiempos de la poesía". La definición pertenece a Jacques Prévert y fue recogida por El Litoral el 28 de febrero de 1969, en una entrevista con Alicia que tiene valor de documento histórico.
Alicia Ghiragossian pasó por Santa Fe y proporcionó una entrevista en la cual confirmó su proyección internacional y su vínculo con figuras centrales de la literatura mundial.

"Alicia Ghiragossian, un cometa, un sol, los buenos tiempos de la poesía". La definición pertenece a Jacques Prévert y fue recogida por El Litoral el 28 de febrero de 1969, en una entrevista con Alicia que tiene valor de documento histórico.
Es más que un elogio, es la constatación de una trayectoria que, desde la Argentina, comenzaba a proyectarse en Europa y Armenia. Además, conviene recordar que el emisor era un célebre poeta francés, admirado por su estilo popular.
La presencia de Ghiragossian en Santa Fe tenía un motivo puntual (la promoción de un concurso literario escolar), pero el diario eligió un abordaje más amplio. Más que registrar un dato institucional, optó por indagar en su itinerario literario.
Nacida en Córdoba en 1936, hija de inmigrantes armenios que llegaron al país durante el genocidio, Ghiragossian estudió Derecho. Sin embargo, se orientó hacia la poesía, disciplina en la que publicaría más de 60 títulos.
En 1966, la editorial Ficción editó "Un día cinco voces", que marcó el inicio de su circulación más amplia. Dos años después, en un concurso en Milán, fue seleccionada su obra "Ser y puntuación" entre 300 originales.
La edición italiana fue ilustrada por artistas de primer orden como Pablo Picasso, Lucio Fontana, Emilio Pettoruti y Julio Le Parc, un dato que El Litoral subrayó como excepcional para una autora argentina en ascenso.
Uno de los tramos de la entrevista refiere a su experiencia en Armenia. Invitada por el gobierno, Ghiragossian relató que una selección de sus poemas fue publicada en una tirada de 10.000 ejemplares que "se agotaron en un día y medio".
Eso evidencia el lugar que la poesía ocupaba en la tradición armenia. "Allí el poeta es más importante que un presidente", sostuvo la autora. Fue recibida con honores comparables a los otorgados a William Saroyan y Charles Aznavour.
La entrevista también documenta sus encuentros en París con el mencionado Prévert y con Miguel Ángel Asturias, quien había recibido el Premio Nobel de Literatura en 1967.
Sobre Prévert, Ghiragossian señaló que "es de una calidad humana admirable: sencillo, entusiasta, un verdadero poeta". Del escritor guatemalteco destacó sobre todo su sencillez y su carácter lacónico.
El testimonio confirma la inserción de la autora argentina en circuitos literarios internacionales y da cuenta de un diálogo poco habitual para una poeta argentina de fines de los años 60.
Consultada por su estética, Ghiragossian definió su poesía como "síntesis, esencia en contenido y forma", con poemas breves, mínima adjetivación y fuerte construcción atmosférica. Señaló su preferencia por los textos de amor en un nivel metafísico y por aquellos con vinculación filosófica y esotérica.
El cierre de la entrevista ofrece una clave para entender su universo conceptual. "Soy muy fatalista. Creo que somos el producto de vidas anteriores, aunque la voluntad es el elemento fundamental en todo esto. La vida es un negocio de culpas".
La declaración, reproducida sin mediaciones por el diario, anticipa una línea temática que atravesaría buena parte de su producción posterior: identidad, memoria, trascendencia y responsabilidad moral.
Alicia Ghiragossian falleció en 2014 en Los Ángeles, ciudad donde residía desde hacía años. Con el tiempo, su obra se consolidó en múltiples idiomas y recibió reconocimientos oficiales en Armenia, incluyendo distinciones académicas.




