Horario central de la noche en un canal de cable con amplia penetración en el territorio argentino. El panel de periodistas debate sobre la política argentina. Intercambian opiniones hasta que uno dice algo así: “Esto me recuerda a Groucho Marx, cuando decía ‘estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros’”. Los demás asienten, se ríen, festejan la ocurrencia. La alusión permite formular algunas preguntas. ¿Cómo es que un artista que tuvo su época dorada entre las décadas del ‘30 y el ‘40 del siglo pasado tiene tal vigencia? ¿Por qué sus ingeniosas frases todavía encuentran eco en todo el mundo? ¿Qué es lo que hace que el humor de Groucho Marx no pase de moda, cuando otros comediantes que fueron tendencia hace pocos años hoy están olvidados por completo?.

































