Javier Núñez: -Supongo que el premio está envuelto por cierto halo de prestigio que tiene que ver, sobre todo, con el rol que ocupó Casa de las Américas en el panorama literario latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX. Pero está claro también que el mundo no es el mismo y quizás la percepción de sus efectos o lo que confiere el premio está un poco distorsionada. Por ejemplo, ni siquiera pude cobrarlo. Sí me ayudó desde un lugar de circulación porque generó la convocatoria a ferias o festivales y algunas publicaciones, lo que no deja de ser un empujón bienvenido; pero lo más frecuente en todo este tiempo fue que muchos lectores se me acercaran a preguntar por la obra y no pudieran entender que no circulara masivamente, convencidos de que el premio trae consigo un efecto de seducción del mercado editorial que no es tal.