-El liderazgo de Castillo es enigmático. Uno no sabe para donde va a disparar, para decirlo poco académicamente. Pero, si tengo que ser coherente con mi marco teórico, miraría primero los recursos de poder que tiene Castillo y que tiene un presidente peruano. La Constitución peruana pone al presidente en una situación de mucha debilidad. La región sudamericana es muy homogénea, sin embargo, constitucionalmente hay presidentes que tienen más poderes. No es el caso de Perú. Paradójicamente, la Constitución de 1993, que reformó Alberto Fujimori, no le otorga tantos poderes al presidente. Le da poder en algunos ámbitos, pero lo debilita en otros. Entonces, creo que el recurso de poder más importante que tiene Castillo es el apoyo popular ciudadano. Es decir, la capacidad de movilización para reformar la Constitución, como hicieron Hugo Chávez y Álvaro Uribe, para lograr, primero, tener una mayoría legislativa a favor y aguas calmas en sus primeros años de mandato. Y va a tener que desmontar -o no, porque ahí está el enigma- el modelo neoliberal vigente en Perú desde hace tres décadas. Todavía es un enigma, no sabemos para qué lado va a ir. Da la sensación de que, para los sectores progresistas, el triunfo de Castillo es un punto a favor.