“¡Paren el mundo, que me quiero bajar!” Mafalda, la niña creada por Quino en 1964, nunca envejeció. Logró adaptarse a toda coyuntura gracias a su aguda visión del mundo y por sintetizar anhelos, frustraciones y desafíos transversales a varias generaciones. Desde su arrollador sentido común, dialoga tanto con el Mayo Francés como con los Estados Unidos que acaban de elegir nuevamente a Donald Trump como presidente. Así de universal y de atemporal es.



































