“Henryk Szeryng era como un camaleón”. En la página especializada www.scherzo.es lo señala Pablo Rodríguez, haciéndose eco de una afirmación de Itzhak Perlman, que forma parte del documental “The Art of Violin” (2001). Perlman quería decir que el violinista polaco y nacionalizado mexicano en 1946 era capaz de asumir las sonoridades de sus colegas hasta el punto en que era casi imposible distinguirlo. Más allá de esta opinión, Szering está considerado entre los intérpretes más destacados de su instrumento del siglo XX, al punto que fue admirado por Arthur Rubinstein, quien aseguró que “los auténticos enamorados de la música buscan emoción y eso es lo que Szeryng les ofrece”.
































