Para su película, en línea con trabajos que realizó con anterioridad, Crespo se decantó por un grupo de actores que le puedan otorgar la mayor verosimilitud posible a su historia. “Me interesaba trabajar con gente de Crespo con la que ya tuve experiencias anteriores, porque tenía ganas de que la película fuera como una especie de celebración de lo que venía haciendo. La pensé como una fiesta de despedida de mi pueblo y para eso elegí varios actores que habían intervenido en mis otras películas más algunos nuevos, también de la zona”. Entre los protagonistas, Rodrigo Santana no es un actor profesional, mientras que la otra actriz, Romina Escobar, sí lo es. De hecho, es la única que llegó desde Buenos Aires para sumarse al proyecto. “Ella me acompañó mucho en el vínculo con los otros integrantes del reparto, que no tenían tanta experiencia en la actuación”, afirmó Crespo.