-Fabiodalex: El disco, como ya se ha dicho, es una instantánea exacta del momento histórico en el que fue compuesto y concebido: la pandemia, el cierre y las restricciones. Mi ultrasensibilidad y mi incapacidad para discernir completamente de la realidad circundante me hicieron creer a menudo que ese estado de cosas concreto permanecería inalterable para siempre. Realmente lo creía. Me sentía como si viviera en un 1984 orwelliano o en el “Galáctico Pot-Sanador” de Philip K Dick. Este supuesto psicológico-emocional se fusionó con influencias artísticas que tanto Pato como yo ya teníamos (Daft Punk, Primal Scream), hasta nuevas investigaciones que recorrimos juntos (The Weeknd). La influencia de The Prodigy se nota en temas como Burn, G-WILL, caracterizados por partes de batería que tienden al breakbeat típico de la escena inglesa de los 90 y por melodías oníricas y muy oscuras a la vez, que dan a los temas un equilibrio entre la desesperación, la locura y los sueños, la esperanza. En conclusión, escuchando de nuevo “The Fat From the Land” (The Prodigy), tuve la clara sensación de que la narrativa de este disco, aunque producido en 1997, prefiguraba el distopianismo y era capaz de describir casi a la perfección la realidad de las cosas que estamos viviendo en 2020/2021, haciendo del trabajo de la banda inglesa una valiosa fuente de inspiración en la composición y realización de “Where dreams don’t die”.