En la estructura de “A veces la tarde miente”, la nueva novela de Judith Mendoza-White que editó Planeta, hay dos fuerzas que pugnan todo el tiempo: ser y parecer. Es que en el microcosmos de la aristocracia de la Buenos Aires de las primeras décadas del siglo XX, reflejo tal vez de un país que quiso alcanzar, sin lograrlo, el estatus de primer mundo, las apariencias parecen ser tan relevantes como los propios sentimientos. A través de una serie de personajes cuyos caminos se cruzan de formas más o menos inesperadas, la autora propone una descripción puntillosa de la vida cotidiana de las clases altas argentinas en esos tiempos de pujanza. Pero marca, a la vez, un contraste con la humildad extrema de los sectores más desfavorecidos en un pequeño pueblo de provincia. En esos contextos, edifica una trama cuyos ladrillos principales son los secretos, los amores prohibidos, los mandatos, las pasiones y la idea del pecado.


































