Rodrigo asume que no tiene tan claro cuándo empezó a formarse esa percepción sensible del mundo. “En mi casa circuló mucho la cultura. De pibe nos rompían tanto para que leyéramos o escucháramos música, que de rebelde no le daba bola. Pero, internamente, iba inhalando algo culturoso”. No recuerda qué libros leían sus viejos, ambos docentes, pero recuerda verlos leyendo. Mientras viajaban en auto, leían. “Se va armando algo que después resuena en vos”, traduce desde el presente, como nombrando a Faulkner, Pound, Piglia, Saer y esa lírica arrabalera que le llegó a los 20 luego de la muerte de Pichi, su padre. De hecho, La Cargosa son melodías inglesas subtituladas por Manzi, Discépolo, Cátulo, Cadícamo, Espósito, Eladia, Celedonio. En esas letras “encontré mucha más profundidad y cercanía que con los músicos de rock”, recupera el hombre de Castelar sin dejar pasar la gastada de Fito Páez: “vos sos tanguero”.