Quentin Tarantino estrenó en 2003 una de sus películas más emblemáticas: Kill Bill 1. Solo un año más tarde, los fans de La novia, el personaje protagonista de la saga, interpretada por Uma Thurman, acababa de cobrarse su venganza. Una venganza planeada de manera cautelosa, que solo se deja un cabo suelto: cuando la asesina, también conocida como Beatrix Kiddo, acaba con su primer objetivo, Vernita Green, lo hace delante de su hija Nikki.
































