Durante 16 años, entre 2003 y 2019, el vasto universo de palabras y melodías generadas por María Ezquiaga estuvieron vinculadas estrechamente con Rosal, la banda que compartió con Martín Caamaño y Ezequiel Kronenberg. Luego de la interrupción de este proyecto conjunto, producida dos años atrás, María empezó a transitar, primero con timidez luego con pasos más seguros, un camino nuevo. En el cual no desdeña la exploración del lenguaje rock-pop con climas sutiles que caracterizó al grupo, pero apunta a darle un giro más personal.


































