El ritmo de la vida moderna, potenciado por la digitalización y la cultura del "hacer constante", ha desdibujado las fronteras entre las obligaciones y el descanso. En este contexto, el Día Mundial del Ocio, promovido por la Organización Mundial de Ocio (WLO, por sus siglas en inglés) y apoyado por entidades como la Asociación SolCom, cobra una relevancia inédita. No se trata meramente de "no hacer nada", sino de recuperar el derecho al tiempo para uno mismo, a la recreación y al desarrollo personal fuera de las lógicas del mercado laboral.

































