El 29 de julio de 2000, el cardiólogo René Favaloro se quedó solo en su departamento de Barrio Parque, se bañó, se puso su pijama, acomodó sobre la mesa siete sobres que contenían siete cartas y volvió al baño. Pegó en el espejo una nota para “las autoridades competentes” y tomó el arma. La apoyó sobre su tórax, abajo de su tetilla izquierda y apretó el gatillo. La bala fue directo al corazón.


































