La advertencia sobre un posible “apagón meteorológico” dejó de sonar abstracta y empezó a instalar una inquietud concreta. En medio del conflicto gremial en el Servicio Meteorológico Nacional, con denuncias por despidos y ajuste presupuestario, los trabajadores alertaron sobre el riesgo de afectar funciones esenciales de un organismo que no solo emite pronósticos, sino que sostiene alertas, observaciones y servicios críticos para buena parte del país.



































