"La capital de un imperio que nunca existió" fue como dicen que definió André Malraux a la Ciudad de Buenos Aires en los cinco días que permaneció durante la histórica gira del general Charles de Gaulle a la Argentina. La frase que dejó para el recuerdo encapsula en su descripción una sofisticación similar a la de las grandes capitales europeas pero también con el contraste propio de todo nuestro país. Es quizás esa imprevisibilidad de su presencia la que la vuelve tan seductora y lo que atrae a miles de personas a visitarla una y otra vez.




































