Por la circulación entre la opinión pública de una versión que señala que el humo en la atmósfera disipa las nubes y frena las lluvias, el Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático - SAT emitió un comunicado a través de sus redes sociales en el que explica que el humo de los incendios no solo no disipa la formación de tormentas cuando hay condiciones, sino que, por el contrario, aumentan el ascenso de la masa de aire y los aerosoles se convierten en núcleos de condensación favoreciendo la formación de gotas en el vapor de agua.


































