Hace ciento treinta años, Vincent van Gogh se despertó en su habitación en una posada en Auvers-sur-Oise (Francia), salió con un lienzo para pintar y regresó a la posada por la noche con una herida de bala fatal, una secuencia de eventos con muchas incógnitas que los investigadores de arte parecen dispuestos a desandar a partir del hallazgo de la ubicación precisa donde el artista creó su pintura final, "Raíces de árbol".

































