-Sí, y este es un área donde tenemos esperanza, si bien a veces hay más debates de los que nos gustarían. Por ejemplo, en Argentina y México, que son dos países donde trabajamos, vemos que hay políticas de paridad para las mujeres en los espacios políticos, lo que se conoce como las cuotas. También, por ejemplo, vimos en Brasil, a través de una encuesta que hicimos hace muy poquito, que el 59% del electorado de Argentina, Brasil, Colombia y México, que son los países en los que trabajamos, las personas están a favor de mayor representación política de las personas LGBT+. Y eso nos parece muy esperanzador, porque no es solo lo que la política habilita, sino lo que las personas están dispuestas a elegir. También vimos otras de las poblaciones con las que trabajamos, que son los jóvenes, y lo que vimos ahí es que las personas jóvenes tienen relación con la política, quizás de una manera distinta de cómo se la tiene tradicionalmente, pero que sí tienen intereses por causas y se movilizan por ciertas causas. Creo que ahí hay una deuda pendiente de cómo integrar más a las personas jóvenes en la discusión política, creo que todavía eso cuesta. Si miramos otros países de la región, como Colombia, vemos que tiene por primera vez una vicepresidenta que es afrodescendiente. En México, la disputa presidencial para 2024 tiene por primera vez dos mujeres, y es muy probable que la contienda se resuelva entre ellas, y eso también es una novedad. Y Brasil, que es el otro país donde trabajamos, vemos una ministra de justicia de los Pueblos Originarios y una mujer negra como ministra de igualdad racial, que también son cosas inéditas y que no veíamos hace algunos años.