“El perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su partida”. La frase, como otras tantas genialidades de Coco Chanel, encapsula toda la poesía que hay en una fragancia. También su tecnología, ya que para que un perfume tenga lo que los expertos llaman sillage -la estela que deja, el recuerdo- necesita una formulación química que fije el aroma en el tiempo. Existen diferencias entre una fragancia de 30 euros y otra de 300 con nombres parecidos (sí, el “olor a caro” existe), lo que lleva a muchos a atesorar durante meses o años en el baño un determinado frasco, comprensible -desde luego- para aquellos que hayan depositado los 2.000 euros que cuesta la edición limitada de 300 botellas de Alaïa Paris -al menos viene en tamaño litro- y también entre quienes disfruten del olor a jazmín de Reine de Nuit Extrait de Parfum, de Byredo (350 euros los 30 ml.). La consecuente pregunta es del todo lógica: ¿Tiene fecha de caducidad un perfume?

































