Fuimos parte de los comienzos y de las primeras comunicaciones con familiares, con todas las dudas que generaba este trabajo que implicaba, primero, que el Estado estaba apareciendo después de tantos años y que al principio no estuviera la certeza de que se pudiera realizar. Fue difícil pasar por las diferentes etapas, teniendo en cuenta que ya habíamos tomado la mayoría de las muestras y veíamos que ese acuerdo no llegaba. Y las consecuencias eran la espera de los familiares, la incertidumbre por no poder avanzar y que algunos familiares se iban yendo. Me tocó volver a casas donde, en un primer momento, habíamos entrevistado al papá, a la mamá y a los hermanos, y encontrarme nada más que con los hermanos. Porque con esos años que habían pasado, parte de la familia ya no estaba.