Sobrevivió a un accidente en San Luis y lo cuenta con lujo de detalles. “Me operaron sin anestesia, tenía el brazo destrozado y hasta corrí peligro de que me lo amputaran. Mi corazón parecía que no iba a aguantar. Después, uno de los doctores Calvo me operó la rodilla, porque ahí tenía de todo: rotura de ligamentos cruzados, desplazamiento de la rótula, los meniscos destrozados. Me acuerdo lo que me hizo sufrir el Tano Porta en la rehabilitación (se ríe). Y entre él y Alcides Píccoli, que hacía una rehabilitación conmigo, lograron que a los seis meses vuelva a hacer vida normal y a jugar al fútbol”. Gabriel Scheffer es un santafesino nacido en Santa Rosa de Lima, fanático hasta las entrañas de Colón, que llegó a Tampa hace diez años con su familia. Y tiene una historia muy particular que contar.


































