A los 15 años, Nata apagó las velitas rodeado de abrazos, en una casa que hoy al parecer siente propia. El adolescente rosarino que meses atrás había emocionado al país con un video en el que pedía una familia adoptiva ya comenzó una nueva vida junto a una pareja de Rosario, la ciudad donde siempre quiso quedarse para conservar sus afectos, sus amigos y sus lugares cotidianos.



































