A partir de denuncias por basurales y baldíos abandonados, la Municipalidad de Rosario puso en marcha un mecanismo que transforma “no lugares” en espacios de convivencia. Cómo funciona el circuito que va del reclamo al diseño participativo, cuál fue el rol de la cesión de terrenos privados y por qué hoy el foco está puesto en el dominio público.

































