Habían pasado algunos años de Malvinas y a Crippa le golpean la puerta de su casa en Sunchales. "Mire Owen, queremos hablar con usted. Tenemos ex combatientes en Santa Fe que tienen problemas de salud físicos y psíquicos; además de problemas laborales", me dicen. Entonces, yo les pregunto, ¿qué quieren que haga yo...un miserable oficial retirado que no cobra un solo peso?. "Nos estamos reuniendo en mi casa y vemos quién puede poner un peso para darles ayuda", me dijo uno de ellos. Entonces, me fui a Santa Fe. Y bueno, primero éramos 10, después éramos 15, después éramos 20. Ya estaban trabajando, entre ellos el querido "Fito" (se refiere a Adolfo Schweighofer) y los que están hoy conmigo en la Comisión, junto a muchos más. Hasta que nos presta ATE ahí, en calle San Luis, un salón del gremio. Y ahí ya nos conformamos como una organización", recuerda Crippa.



































