El verano empieza a escribirse antes de que el termómetro marque el primer pico. Entre mapas de colores, promedios históricos y alertas latentes, el clima vuelve a colarse en la agenda cotidiana. Para los próximos meses, el pronóstico no habla de extremos, pero sí de un escenario conocido: calor sostenido, lluvias medidas y la posibilidad de tormentas que rompan la calma.




































