En solo unos meses y en coincidencia con el cambio de gobierno en la Casa Blanca, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, pasó de ser la contracara predilecta de los demócratas frente al entonces presidente Donald Trump en la gestión de la pandemia y un posible futuro presidenciable, a un dirigente jaqueado en su estado por acusaciones de maquillar las muertes por el brote y tres denuncias de acoso sexual.



































