Más de 2.000 presos políticos, detenidos tras el golpe de Estado militar en Birmania, serán puestos en libertad este miércoles, indicaron medios locales. Inicialmente, uno de los responsables de la prisión Insein, en Rangún, afirmó a la edición birmana del canal BBC que serían 700 los liberados, cifra que luego se vio ampliada al añadir los de otros presidios.


































